Fotos de quistes sebaceos

Date: 16.10.2018, 20:01 / Views: 93551


Cirugía menor para el médico de familia:
Principales procesos cutáneos
en la cirugía menor


LESIONES CUTÁNEAS SUSCEPTIBLES
DE INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA MENOR

Las lesiones cutáneas intervenibles en Atención Primaria, son un grupo de patologías dermatológicas de distinto nivel de afectación histopatológico en el espesor de la piel. El esquema siguiente reproduce de forma visual la clasificación de las lesiones cutáneas potencialmente "intervenibles" en A.P., representando gráficamente la distinta profundidad de afectación cutánea de cada una de ellas.
Este detalle histológico resulta de gran ayuda para establecer la técnica quirúrgica más apropiada (de elección) para cada lesión, como se explicó en el capítulo anterior de este módulo, limitando el daño tisular quirúrgico a lo imprescindible para garantizar la eliminación completa de la lesión con la menor secuela local cosmética y funcional posible


LESIONES EPIDéRMICAS

LESIONES CUTáNEAS
POR VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO

Concepto: Proliferaciones epiteliales benignas originadas en piel y mucosas y ocasionadas por la infección de uno o varios subtipos del virus del papiloma humano (VPH).
Epidemiología: Los VPH son virus DNA de doble cadena de los que se han clasificado más de 80 tipos y subtipos, siendo cada uno de ellos responsable de forma preferente de un tipo de lesión en una localización concreta.
La infección es muy frecuente, afectando a un 10 por ciento de la población europea. En su localización extragenital la mayor incidencia se da en niños entre los 5 y los 12 años, disminuyendo a partir de los 20, aunque pueden presentarse a cualquier edad. Afectan por igual a ambos sexos.
La transmisión de la infección se produce por contacto directo. Los virus penetran en la epidermis a través de pequeñas erosiones, el genoma viral permanece en las células epiteliales y la verruga es clínicamente evidente a los 2-9 meses. Las lesiones se extienden de unas zonas a otras por auto inoculación.
Existe una tendencia constitucional heredada para infectarse por el virus. La inmunidad celular del huésped tiene un papel importante en la evolución de la infección, por ello, los pacientes inmunodeprimidos tienen una mayor susceptibilidad y presentan múltiples lesiones.
Pronóstico y evolución: Son lesiones benignas que generalmente tienden a la resolución espontánea en pacientes inmunocompetentes. La decisión sobre si tratarlas o no depende de factores como la edad del paciente, la localización y el número de lesiones. En pacientes con inmunodeficiencias suelen ser resistentes a todos los tratamientos.
Clasificación: verrugas vulgares, verrugas planas, verrugas palmo-plantares, condilomas acuminados (verrugas genitales) y verrugas de la mucosa oral (papilomas). Las más frecuentes son las tres primeras.

Verruga vulgar
Sinónimos: Verruga común, verruga vírica.
Clínica: Pápulas hiperqueratósicas de superficie rugosa, únicas o múltiples, de color pardo y consistencia firme. Producidas por los subtipos 1-4, 7, 10, 26-29. Se localizan principalmente en zonas descubiertas como manos, rodillas, codos. Constituyen el 70 por ciento de las lesiones por VPH y afectan al 20 por ciento de los niños en edad escolar. Son asintomáticas pero en localización periungueal pueden causar dolor y distrofia con deformidad de la lámina ungueal. En la cara, el cuello y las áreas periorificiales adquieren un aspecto filiforme.
Histopatología: Es similar para todas las verrugas, presentando acantosis con elongación de las papilas dérmicas y presencia en la epidermis de coilocitos: células vacuoladas con partículas virales.
Diagnóstico diferencial: “Callos”, acrocordones, molusco contagioso, queratosis seborreica, queratosis actínica, Queratoacantoma, carcinoma espinocelular.
Actitud: Generalmente se recomienda su tratamiento ya que la resolución espontánea puede tardar pero la decisión debe individualizarse en función de la edad del paciente, la sintomatología y el número de lesiones.
Tratamiento: El tratamiento de elección son los queratolíticos tópicos combinados con crioterapia. Esta última debe evitarse en las zonas próximas a la matriz de la uña para evitar distrofias en donde deben aplicarse queratolíticos o terapia oclusiva con apósitos plásticos. (Foto 1).

Verruga palmo-plantar
Sinónimos: El término papiloma es incorrecto, ya que debe reservarse para las infecciones producidas por el VPH localizadas en mucosas.
Clínica: Verruga vulgar que al estar localizada en zonas de presión constante, crece en profundidad y es dolorosa a la palpación. Son producidas por los tipos 1 y 2. Se presenta en forma de lesiones aisladas o agrupadas formando un patrón en mosaico. Constituyen el 30 por ciento de las lesiones por VPH.
Diagnóstico: Un signo patognomónico es la observación de múltiples puntos marrón-negros originados por las trombosis vasculares que causa el virus. Otros signos que ayudan en su diagnóstico son el dolor a la presión que origina un grito en el paciente (signo del timbre), y la interrupción de los dermatoglifos (huellas dactilares) que cuando reaparecen, constituyen un indicador de curación.
Diagnóstico diferencial: Con los “callos”, exóstosis, carcinoma espinocelular.
Actitud: Deben tratarse ya que por su localización suelen ser dolorosas.
Tratamiento: Previamente a cualquier tratamiento debe procederse a “rebanar” la superficie queratósica con una hoja de bisturí o cureta. El tratamiento de elección es la combinación de queratolíticos y crioterapia. Se desaconseja la electrocoagulación y la cirugía que pueden dejar cicatrices dolorosas.

Verruga plana
Clínica: Pápulas planas y pequeñas de 1 a 3 mm, del color de la piel o amarillentas. Producidas por los tipos 3 y 10. Se localizan principalmente en la cara (frente, mejillas, mentón), dorso de las manos y áreas pretibiales de niños y jóvenes. Representan el 4 por ciento de las infecciones por VPH.
Las lesiones se extienden con facilidad por el rascado, y entonces, se disponen de forma lineal (isomorfismo).
Diagnóstico diferencial: Siringomas (pápulas del color de la piel o amarillas localizadas con frecuencia alrededor de los párpados), mollusco contagioso.
Actitud: Por su posible resolución espontánea se puede tomar una actitud expectante. Si se tratan deben realizarse procedimientos poco agresivos evitando dejar cicatrices como secuela.
Tratamiento: Aplicación de ácido retinoico al 0,025 por ciento o 5-fluoracilo al 5 por ciento (excepto en niños y mujeres embarazadas), 1 ó 2 veces al día durante varias semanas, con periodos de descanso si se produce irritación.

MOLLUSCUM CONTAGIOSUM

Concepto: Infección vírica causada por el virus del molluscum contagiosum, un poxvirus.
Clínica: Pápulas blanquecinas o del color de la piel de pocos mm a 1cm. Tienen un tapón queratósico central que les da una configuración umbilicada. La expresión de su base conduce a la eliminación de un material de consistencia blanda que contiene los “corpúsculos del molluscum”.
Las lesiones pueden ser únicas o múltiples y diseminadas. Se transmiten por contacto directo o a través de objetos contaminados, siendo más frecuentes en niños y jóvenes. Se localizan preferentemente en párpados, cara, cuello, axilas, tronco y genitales. En adultos la vía de transmisión sexual es la más frecuente, y se localizan en región genital. En pacientes infectados por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), las lesiones afectan principalmente a la cara, son muy numerosas y de gran tamaño.
La infección se extiende por auto inoculación, desapareciendo espontáneamente en personas sanas, pero no en los pacientes VIH.
Histopatología: Se observa un cráter central en el que confluyen numerosos lóbulos epiteliales acantósicos. En el citoplasma de los queratinocitos se observan los cuerpos de inclusión, que contienen gran cantidad de virus.
Diagnóstico diferencial: Las lesiones de menor tamaño pueden confundirse con verrugas planas, hiperplasias sebáceas, siringomas y condilomas acuminados. Las lesiones únicas y de gran tamaño, con quistes de inclusión epidérmica, queratoacantoma y carcinoma espinocelular o basocelular.
Pronóstico y evolución: En personas sanas tienden a resolverse de forma espontánea. En pacientes inmunocomprometidos, la infección se extiende de forma rápida con desfiguración cosmética en las lesiones en cara.
Actitud: Hay que evitar los tratamientos agresivos y dolorosos. En localizaciones de riesgo como los párpados, es preferible esperar a su resolución espontánea.
Tratamiento: De elección el curetaje de las lesiones. También pueden eliminarse con crioterapia o con expresión de la lesión con pinzas y toques con tintura de yodo. Los pacientes VIH se tratan con electrodesecación o cirugía láser.

FIBROMA BLANDO

Sinónimos: Acrocordón, fibroma péndulo, fibroma cutáneo.
Concepto y clínica: Pápula pediculada, redonda u oval, generalmente del color de la piel o ligeramente pigmentada, que se localiza en pliegues: cuello, axilas, ingles, región submamaria. El tamaño varía de 1 mm hasta 1 cm.
Aparecen en adultos y ancianos, siendo más frecuentes en mujeres y en personas obesas. En ocasiones surgen de forma eruptiva en el embarazo.
Histopatología: Epidermis adelgazada y dermis compuesta por fibras de colágeno y capilares dilatados.
Diagnóstico diferencial: Nevus intradérmicos y compuestos, queratosis seborreica, molusco contagioso y neurofibroma.
Pronóstico y evolución: Son lesiones benignas. A veces se torsionan de forma espontánea, y se produce su necrosis parcial o total. Con los años aumentan su tamaño y su número.
Actitud y criterios de derivación: No precisan tratamiento ya que se trata de un problema estético. Deben tratarse las lesiones de gran tamaño o que ocasiones molestias al paciente.
Tratamiento: Se procederá al afeitado y electrocoagulación o electrodesecación de la lesión. .

QUERATOSIS SEBORREICA

Sinónimos: Verruga seborreica, queratosis senil, verruga senil.
Concepto: Pápula o placa de aspecto verrucoso y generalmente pigmentada, originada por una proliferación benigna de queratinocitos basaloides.
Epidemiología: Es el tumor epitelial benigno más frecuente. Aparecen a partir de los 30-40 años y el número de lesiones aumenta con la edad. Existe una predisposición genética a padecerlas y afectan a ambos sexos por igual.
Clínica: Aparecen sobre piel previamente sana, predominando en cara y tórax aunque pueden presentarse en cualquier localización excepto mucosas, palmas y plantas.
Inicialmente son máculas de color amarillo-marrón bien delimitadas, que progresivamente adquieren una superficie rugosa. A la palpación resultan untuosas y parecen estar “pegadas” a la superficie de la piel. Su color varía del marrón claro al negro.
La observación detenida o el uso de una lupa permiten apreciar un fino punteado, como la superficie de un dedal, que corresponde al taponamiento de los folículos (quistes córneos) y son casi patognomónicos de esta lesión.
Histopatología: Proliferación epitelial exofítica con formación de quistes córneos y presencia de células basaloides.
Diagnóstico diferencial: En las máculas iniciales, con el léntigo solar o la queratosis actínica pigmentada. Las placas verrucosas de color oscuro pueden confundirse con un carcinoma basocelular pigmentado o un melanoma maligno.
Pronóstico y evolución: Lesión benigna que crece lentamente y se hace verrugosa. Rara vez se produce su involución espontánea. Pueden irritarse o sobreinfectarse causando prurito y sangrado.
Actitud y criterios de derivación: No deben tratarse salvo que resulten molestas o cosméticamente inaceptables. Deben derivarse al Servicio de Dermatología en aquellos casos en los que existan dudas de diagnóstico diferencial con otras lesiones pigmentadas.
Tratamiento: De elección la electrodesecación y posterior curetaje de la lesión. También pueden eliminarse con crioterapia.


QUERATOSIS ACTíNICA

Sinónimos: Queratosis solar y queratosis senil, aunque esta última denominación es incorrecta ya que el desarrollo de la lesión se debe a la exposición al sol y no a la edad. La queratosis actínica del labio inferior se denomina queilitis actínica.
Concepto: Neoplasia cutánea originada por la exposición crónica a la luz solar que conduce a la formación de queratinocitos con anormalidades cromosómicas.
Epidemiología: Se trata de la precancerosis cutánea más frecuente. Afecta a mayores de 40 años, aumentando la incidencia con la edad y con la exposición al sol.
Las personas de fototipo claro que viven en climas cálidos y soleados son las más afectadas. Si se reduce la exposición al sol en la niñez puede disminuir su incidencia, así como la del carcinoma espinocelular.
Los pacientes inmunocomprometidos, los albinos, personas con xeroderma pigmentoso o epidermodisplasia verruciforme y los receptores de trasplante de órganos tienen una mayor incidencia y desarrollan con más facilidad carcinomas espinocelulares en estas lesiones.
Clínica: Son lesiones únicas o múltiples y diseminadas en forma de máculas o pápulas eritematosas, de bordes imprecisos, con una escama áspera y seca, amarillenta o marrón, que al desprenderse deja una erosión sangrante.
En muchos casos son lesiones poco precisas que se tocan más que se ven, y tan solo se aprecian finas telangiectasias superficiales. Con menos frecuencia son lesiones hipertróficas muy excrecentes (cuerno cutáneo).
Se localizan en áreas fotoexpuestas, en la cara (frente, nariz, mejillas, pabellones auriculares), dorso de manos y antebrazos, cuero cabelludo en varones con alopecia, y más raramente en las piernas sobre todo en las mujeres.
Si la lesión se indura, crece su diámetro o se erosiona hay que sospechar su evolución a un carcinoma espinocelular.
Histopatología: Los queratinocitos tienen una disposición irregular y muestran signos de atípia con una maduración anormal. En la dermis se encuentran cambios de elastosis solar.
Diagnóstico diferencial: Queratosis seborreica, léntigo solar, verrugas vulgares, lupus eritematoso discoide y carcinomas basocelular y espinocelular.
Pronóstico y evolución: No se conoce con exactitud cual es el riesgo exacto de una queratosis actínica de evolucionar a un carcinoma espinocelular. Según distintas series el potencial de malignización de una lesión al año varía del 0,25 al 20 por ciento. Las personas que tienen queratosis actínicas están en riesgo de desarrollar carcinomas espinocelulares.
Actitud y criterios de derivación: Diagnóstico temprano y tratamiento precoz para evitar el desarrollo de carcinoma espinocelular. En el caso de lesiones resistentes al tratamiento o lesiones nodulares o pigmentadas derivar al Servicio de Dermatología.
Tratamiento: De elección la crioterapia con nitrógeno líquido. Puede aplicarse crema de 5-fluoracilo al 5 por ciento 2 veces al día durante 2-4 semanas. Debe aconsejarse el uso diario de fotoprotectores de alta eficacia y evitar la exposición solar prolongada.

LéNTIGO SOLAR

Sinónimos: Léntigo senil, léntigo actínico.
Concepto: Mácula de color marrón debida a una proliferación focal de melanocitos en la capa basal originada por la exposición solar crónica.
Clínica: Máculas de entre 2 mm hasta 5 cm, bien delimitadas y redondeadas u ovales, con un contorno irregular y color variable desde amarillo a marrón oscuro. Aparece en zonas fotoexpuestas: dorso de manos y antebrazos, cara, tórax y parte alta de la espalda. Más frecuentes a partir de la cuarta década y en personas con gran exposición al sol o tratamientos con PUVA.
Histopatología: Elongación y fusión de las crestas interpapilares, adelgazamiento de la epidermis y aumento del número de melanocitos en la capa basal.
Diagnóstico diferencial: Efélides, léntigo simple, queratosis seborreica, queratosis actínica, léntigo maligno.
Pronóstico y evolución: Persisten indefinidamente.
Actitud y criterios de derivación: Se trata de lesiones puramente inestéticas. Deben derivarse al Servicio de Dermatología aquellas que planteen dudas en su diagnóstico.
Tratamiento: Puede recomendarse la aplicación regular de cremas despigmentantes, y deben aconsejarse medidas de fotoprotección.


LESIONES
DERMO-EPIDÉRMICAS

NEVUS MELANOCÍTICOS

Sinónimos: Nevo, lunar, nevus pigmentocelulares, nevos nevocíticos.
Concepto: Tumores benignos derivados del melanocito, célula de aspecto dendrítico que deriva de la cresta neural y que se localiza fundamentalmente en la capa basal de la epidermis y el bulbo del folículo pilosebáceo. Sintetiza la melanina, sustancia responsable de la pigmentación cutánea.
Su importancia radica en que el 30 por ciento de los melanomas cutáneos se originan sobre nevus melanocíticos, 10 por ciento en congénitos y 20 por ciento en adquiridos. Si se eliminaran todos los nevus se evitarían miles de melanomas, pero esta actitud además de imposible es poco práctica y costosa. Lo ideal sería saber cuales hay que extirpar, un tema que es todavía hoy bastante controvertido. El papel del médico de familia, bajo una coordinación de criterio clara con el especialista, por su fácil acceso a grandes capas de población, resulta de especial interés en el filtro y detección de lesiones melanocíticas sospechosas.
Clasificación: Se dividen en dos grandes grupos, bien sean congénitos o adquiridos.
1) Nevus melanocítico congénito.
Pequeño.
Mediano.
Gigante.
2) Nevus melanocítico adquirido.
Léntigo simple o juvenil.
Nevus spilus.
Nevus melanocítico adquirido común.
- Nevus melanocítico juntural.
- Nevus melanocítico compuesto.
- Nevus melanocítico intradérmico.
Nevus melanocítico displásico.

Halo-nevus.
Nevus melanocítico de Spitz.
Nevus azul.
Nevus melanocíticos congénitos
Concepto: Lesiones pigmentadas que aparecen en el nacimiento o en las primeras semanas de vida. Ocurren en el 1-5 por ciento de los recién nacidos. Existe una herencia multifactorial para todos ellos.
Clínicamente son casi imposibles de diferenciar de los nevus melanocíticos adquiridos cuando son de pequeño tamaño e histológicamente tampoco es fácil en muchos casos (afectación de la dermis reticular profunda, afectación de estructuras anexiales, pelos, nervios…). Existe el falso mito de que el nevus con pelos es benigno y el que no los tiene no.
Histopatología: Nidos de células melanocíticas que afectan a la epidermis y se extienden hasta la dermis profunda, rodeando los anejos y las estructuras vasculares y nerviosas.
Los nevus melanocíticos congénitos se dividen de forma arbitraria según su tamaño en pequeños, medianos, gigantes.

Nevus melanocítico congénito gigantes
Si son mayores de 20 centímetros. Su incidencia es de 1 de cada 20000 recién nacidos. Se caracterizan por placas congénitas grandes de morfología y coloración variable que cambia con los años. Al principio es plano y marrón irregular, posteriormente se hacen verrugosos, se oscurecen, son más evidentes los folículos pilosebáceos, se forman nódulos en su interior, y aparecen lesiones satélites.
La localización más frecuente es el tronco. A veces tienen una distribución caprichosa en guante, en calcetín, o en bañador. Tienen una gran importancia cosmética y psicológica. El riesgo de desarrollar melanoma es muy alto (4,5-8,5 por ciento), sobre todo en los 5 primeros años de vida. Puede originarse en el componente epidérmico o en el profundo.
El 30-40 por ciento de los melanomas infantiles están asociados a estos nevus melanocíticos gigantes, y ocurre con más frecuencia en el tronco, la cabeza y los glúteos y si es mayor de 50 centímetros. Si se encuentra en el cuero cabelludo, el cuello o la cara, puede acompañarse de proliferación melanocítica en el sistema nervioso central (melanosis neurocutánea, se acompaña en el 66 por ciento de los casos de epilepsia, ataxia y el 50 por ciento desarrollan un melanoma leptomeníngeo de pronóstico fatal). También se asocia a otras alteraciones del desarrollo como la neurofibromatosis, la espina bífida, o la hidrocefalia.
Actitud: Hay que derivar siempre al Servicio de Dermatología para evaluación y estudio posterior (extirpación, RMN). Muchas veces precisan apoyo psicológico.
Tratamiento: Quirúrgico, no antes de los seis meses de vida en que el riesgo de la anestesia general es menor y preferiblemente en los tres primeros años. La extirpación completa suele ser muy compleja y difícil.
Si no se extirpa precisará de revisiones periódicas, con inspección visual y palpación para diagnosticar el melanoma precozmente. Hay que estar atentos a los cambios de coloración, la aparición de nódulos, de focos negruzcos, el cambio en los bordes, la ulceración.

Nevus melanocítico congénito mediano
Cuando tienen un tamaño de 1.5 a 20 cm. Su comportamiento biológico y su potencial de malignización son similares al nevus melanocítico congénito pequeño.
Actitud: Se aconseja derivar al Servicio de Dermatología. Está indicada su extirpación a partir de la pubertad siempre que la intervención no produzca una gran morbilidad y cuando existe dificultad de observar las lesiones clínicamente, si tienen una coloración y un aspecto abigarrado o por un problema cosmético o psicológico.
Tratamiento: Quirúrgico. Si no se extirpa, precisará de controles periódicos durante muchos años.

Nevus melanocítico congénito pequeño
Tamaño menor de 1.5 cm. Son bastante frecuentes, aparecen en el 1-5 por ciento de los recién nacidos. Difícil de asegurar que son congénitos en muchos casos (hay que confirmar a través de los padres, fotos, vídeos,...). Son lesiones de coloración marrón de tonos variables bien delimitadas, ovaladas o lanceoladas, aplanados o sobreelevados, a veces con folículos pilosebáceos grandes para la zona que aparece. La localización más frecuente es el tronco, seguidos de cabeza y extremidades.
Diagnóstico diferencial: Con los nevus melanocíticos adquiridos fundamentalmente y con las manchas café con leche.
Pronóstico y evolución: Su potencial de malignización es controvertido y difícil de cuantificar. Lo que sí es evidente es que hay casos de melanoma (8 por ciento del total) sobre nevus melanocíticos congénitos pequeños, aunque casi nunca antes de la pubertad. La malignización suele comenzar en el margen del nevus o de forma excéntrica, siendo del tipo clínico de extensión superficial.
Actitud y criterios de derivación: Se aconseja su extirpación simple en la pubertad siempre que no haya riesgos de complicaciones posquirúrgicas o deformación posterior. Indicada sobre todo si son lesiones abigarradas, si hay cambios en los bordes, en la superficie, de tamaño, si se erosiona o ulcera, si causa prurito o dolor, si aparecen nódulos.
Derivar urgentemente ante cualquier cambio reciente de tamaño o coloración o morfología.
Tratamiento: Quirúrgico por extirpación simple. Pensar que no es posible quitarlos todos. Si no se extirpa precisará de controles periódicos. Conviene medir el nevus y si es posible hacer fotografías de control. Peor control en palmas y plantas, cuero cabelludo y mucosas.
Consejos paciente: El paciente deberá evitar la quemadura solar y acudir ante la aparición de cualquier cambio morfológico.
Nevus melanocíticos adquiridos

Léntigo simple o juvenil
Aparecen en la infancia, son máculas redondeadas diminutas, color marrón oscuro, de bordes bien definidos, a veces intensamente pigmentados. Son frecuentes en las extremidades, en zonas expuestas, y en el tronco. Si son muy numerosos puede ser un marcador de diversas enfermedades (síndromes de Leopard, síndrome de Carney, xeroderma pigmentoso). Aunque es una proliferación de células melanocíticas no es un verdadero nevus ya que las células no se agrupan formando nidos o tecas estando dispersas aisladamente en la epidermis.


Nevus spilus
Mancha café con leche en la que aparecen múltiples lesiones pequeñas pigmentadas puntiformes pequeñas (lentiginosas). Aparición en la infancia o la adolescencia, en el tronco o extremidades. A veces se asocia a la neurofibromatosis y otras alteraciones del desarrollo. Solo precisa controles periódicos. (Foto 11).


Nevus melanocítico adquirido común
Concepto: Tumor benigno pigmentado muy frecuente. Aparecen en dos picos de edad: a los 2-3 años y en la pubertad. El máximo de nevus se tienen en la adolescencia pudiendo regresar a partir de los 40 años, en que aparecen las queratosis seborreicas. Existe una regla de oro: una lesión pigmentada que aparece después de los 45 años es un melanoma (o no es un tumor melanocítico).
Se suelen tener una media de 20-25 lunares por persona en caucásicos, y son menos frecuentes en ciudadanos de raza negra. Hay una predisposición genética individual. La exposición solar en los primeros años de vida aumenta la probabilidad de tener un número mayor de nevus.
La importancia de estos nevus radica en que los ciudadanos que poseen un mayor número de nevus melanocíticos adquiridos tienen un mayor riesgo (4 veces) de desarrollar un melanoma a lo largo de su vida que la población general (bien sobre el nevus o de novo sobre piel previamente normal).
Clínica: Lesión pigmentada simétrica redondeada que comienza como una mácula pequeña bien delimitada que posteriormente crece lentamente y puede modificarse, sobreelevándose y cambiando de coloración, hasta su eventual involución.
Pueden ser planos, polipoides, verrugosos, cupuliformes, sésiles, papilomatosos. La coloración es uniforme, con distintos tonos de marrón oscuro a negro. No suelen exceder de 1,5 cm de diámetro. Predominan en el tronco, cara, cuello y son más raros en extremidades, mucosas y en la matriz ungueal (da lugar a una banda pigmentada lineal persistente). Los localizados en palmas y plantas son muy negros y tienen bordes asteriformes.
Evolucionan en tres fases:
- Nevus melanocítico juntural o de la unión: lesiones maculosas, en ocasiones muy pigmentados, pequeñas. Histológicamente todas las células melanocíticas se agrupan en nidos o tecas homogéneos en la epidermis.
- Nevus compuesto: Las lesiones se hacen más grandes y papulosas, se sobreelevan, están más pigmentados en la zona central. Histológicamente se observan células melanocíticas en la epidermis y la dermis, de ahí el término compuesto. A veces son difíciles de diferenciar de los nevus melanocíticos displásicos.
- Nevus melanocítico intradérmico: las lesiones son pápulas sobreelevadas bien delimitadas, cupuliformes, fibromatosas o verrugosas, muchas veces blanquecinas y sin apenas pigmento, de consistencia blanda. Son típicos de la cara (de Miescher), del tronco (de Unna) y del cuero cabelludo. Pueden confundirse fácilmente con fibromas. En estos nevus casi todas las células melanocíticas están en la dermis superficial y media, con fenómenos de lipomatización y neurotización. Las personas consultan con una enorme frecuencia por este tipo de nevus, y quieren quitárselo por incomodidad o por estética. Estos nevus excepcionalmente se malignizan. Los nevus de la cara con frecuencia presentan fenómenos de foliculitis subnévica.
Actitud y criterios de derivación: Revisiones periódicas en los pacientes que tengan más de 50 o antecedentes familiares de melanoma. Si hay antecedentes personales de melanoma, derivar al Servicio de Dermatología.
Tratamiento: Quirúrgico. Extirpación simple. En los nevus melanocíticos intradérmicos poco pigmentados y sin folículos pilosebáceos puede hacerse una escisión tangencial (afeitado) y electrocoagulación posterior. Siempre se enviará la pieza al Servicio de Anatomía Patológica. No se debe hacer crioterapia ni electrocoagulación directa.

Nevus displásicos
Sinónimo: Nevus de Clark, nevus atípico.
Concepto: Lesiones melanocíticas pigmentadas con rasgos que simulan un melanoma: Asimetría, Bordes irregulares, Color moteado, Diámetro mayor de 6 mm (ABCD).
En 1978 Clark describió un tipo de nevus melanocítico con unas características diferenciales tanto clínicas como histopatológicas, denominándolo nevus displásico. Existiría un aumento en el riesgo (12 veces) de desarrollar un melanoma si se tenían muchos y en varios miembros de una familia (síndrome B-K). Más tarde Ackerman describió que los nevus melanocíticos descritos por Clark eran relativamente comunes (hasta el 80 por ciento de los nevus de tronco en caucásicos), sugiriendo que tanto el término displásico como atípico eran incorrectos y que no se asociaban con un mayor riesgo de desarrollar un melanoma.
Todavía hoy este tipo de nevus es controvertido. En lo que sí hay consenso es que si una persona tiene nevus displásico múltiples y una historia familiar de melanoma el riesgo de desarrollar un melanoma es muy alto, más aún si sus familiares tienen también nevus displásicos numerosos.
Clínica: Aparecen en la pubertad como máculas pigmentadas o ligeramente sobreelevadas en el centro, en ocasiones con un halo menos pigmentado (en huevo frito). A diferencia de otros nevus presentan cierta asimetría, los bordes pueden ser irregulares y la coloración moteada. Suelen ser de un tamaño mayor de 5 milímetros.
Predominan en el tronco.
A veces es una lesión solitaria aunque en ocasiones son múltiples. Hay personas que tienen decenas de ellos y con frecuencia algunos familiares tienen también numerosos nevus similares (el antiguamente llamado síndrome B-K, herencia autosómica dominante).
Histopatología: Proliferación de células melanocíticas agrupados en nidos de diferentes tamaños y formas, a veces horizontales y pegados unos a otros, acompañados de fibroplasia laminar en la dermis. Las células son grandes, con citoplasma abundante, pálido y granulado.
Diagnóstico: Clínico e histopatológico. En la actualidad se empieza a utilizar de forma generalizada la dermatoscopia o microscopia de epiluminiscencia, técnica prometedora a la hora de distinguir entre estos nevus y el melanoma.
Pronóstico y evolución: Suelen permanecer estables y no involucionar. Como ya se ha dicho, es controvertido si tienen mayor riesgo de desarrollar melanoma. Lo que sí es cierto es que muchos es difícil diferenciarlos de un melanoma, y esa es la razón por la que muchas veces está indicada su extirpación.
Actitud y criterios de derivación: Revisiones periódicas, medir el nevus y controles fotográficos. Se aconseja derivar al Servicio de Dermatología si el paciente tiene nevus displásicos múltiples o ante la mínima sospecha diagnóstica de melanoma.
Tratamiento: Quirúrgico, por extirpación simple. No está indicada la electrocoagulación ni la crioterapia. Estos nevus tienen cierto riesgo de extirpación incompleta, si no se incluye la zona del halo menos pigmentado (sobre todo con la electrocoagulación), apareciendo posteriormente el denominado nevus persistente: aparecen sobre la cicatriz lesiones negruzcas irregulares abigarradas, simulando un melanoma.

Halo-nevux
Sinónimo: Nevus melanocítico de Sutton.
Concepto: Lesión pigmentada en las que aparece un halo blanco. Es un fenómeno que suele ocurrir en los nevus displásicos, y más raramente en nevus congénitos o azules. También se observa en el melanoma y sus metástasis.
Clínica: Ocurre a partir de la adolescencia y es raro en mayores de 20 años. En ocasiones aparece tras una quemadura solar. Se caracteriza por una areola acrómica alrededor de un nevus preexistente, que avanza de la periferia hacia al centro blanqueándose también el nevus y pudiendo llegar a desaparecer. No es infrecuente que ocurra en varios nevus, a veces asociado a vitíligo. Se localiza especialmente en tronco.
Pronóstico y evolución: El halo suele ser persistente. Excepcionalmente se desarrolla un melanoma sobre el nevus de Sutton, aunque estos pacientes tienen más riesgo de desarrollar melanoma de novo.
Actitud y criterios de derivación: Precisa controles periódicos. Derivar al Servicio de Dermatología si este fenómeno ocurre en múltiples lesiones o si aparecen máculas blancas en otras zonas (por la posibilidad de desarrollar vitíligo).
Tratamiento: Quirúrgico, por extirpación simple. No está indicada la crioterapia ni la electrocoagulación. (Foto 16).

Nevus de Spitz
Sinónimo: Melanoma juvenil.
Concepto: Lesión papulosa solitaria de aspecto violáceo en la cara de un niño.
Clínica: Aparece con más frecuencia en niños o adolescentes, se caracteriza por una pápula o nódulo cupuliforme circunscrito de 5 a 10 mm de diámetro de color rojizo. A veces es de color marrón, pequeño muy pigmentado y se localiza en las piernas en jóvenes (nevus fusocelular pigmentado de Reed). Tiene un crecimiento inicial rápido hasta alcanzar un tamaño estable de 5-15mm. Suele ser una lesión única, raramente son múltiples (eruptivos y agminados).
Histopatología: Proliferación de células melanocíticas en la epidermis y la dermis superficial y profunda, grandes de aspecto atípico en la epidermis pero que tienden a tener un aspecto normal en profundidad.
Diagnóstico diferencial: Granuloma piogénico, otros nevus.
Pronóstico y evolución: Lesiones benignas de pronóstico excelente. Su mayor problema es que a veces es difícil de diferenciarlos histológicamente de un melanoma.
Actitud y criterios de derivación: Se aconseja derivar al Servicio de Dermatología para su confirmación diagnóstica.
Tratamiento: Quirúrgico, por extirpación simple.


Nevus azul
Concepto: Hiperplasia de melanocitos a partir de melanocitos dérmicos que no alcanzaron la capa basal epidérmica en su emigración embrionaria.
Clínica: Lesión muy frecuente, se observa en el 1-3 por ciento de las personas adultas, más frecuente en sexo femenino y fototipos morenos. Son generalmente adquiridos, aparecen en la infancia o la edad adulta, y se caracterizan por una pápula dérmica de superficie lisa pequeña bien delimitada y de color azul grisáceo. Crece lentamente y no suele ser mayor de 1 cm. Están localizados sobre todo en extremidades, típicamente en el dorso de las manos y los pies, y también en cara y cuero cabelludo. Hay casos menos frecuentes más grandes, de 1-3 cm, en región sacra, nalgas o cuero cabelludo (nevus azul celular).
Histopatología: Proliferación de melanocíticos dérmicos fusiformes mal delimitada en dermis con acúmulos de melanina.
Diagnóstico diferencial: Fundamentalmente con el melanoma o metástasis de melanoma, con otros nevus y con los histiocitomas.
Pronóstico y evolución: Lesión benigna de pronóstico excelente.
Actitud y criterios de derivación: Al ser una lesión benigna y que excepcionalmente desarrolla un melanoma no precisa revisiones periódicas. Sospechar malignidad si curso progresivo muy rápido.
Tratamiento: Quirúrgico por extirpación simple.

HIPERPLASIA SEBÁCEA

Sinónimo: Hiperplasia senil.
Concepto: Pápulas blanco amarillentas múltiples umbilicadas en la cara de personas de edad avanzada.
Clínica: La hiperplasia sebácea es una entidad muy frecuente que aparece a partir de los 40 años y se observa sobre todo en personas ancianas. Se caracteriza por una pápula redondeada de pequeño tamaño 1-5 mm, de superficie lobulada cupuliforme de coloración blanco-amarillenta en la que normalmente se observa una umbilicación central.
Suelen ser lesiones múltiples, a veces decenas, localizándose sobre todo en la cara (frente, mejillas, y en menor grado en nariz). Son asintomáticas, no son queratósicas y no se ulceran. Si se comprime con fuerza a un lado de la lesión puede extraerse material sebáceo. Suele asociarse a seborrea.
Histopatología: Acúmulo en dermis superficial de lobulillos sebáceos normales pero hipertróficos que se agrupan en torno a uno o más infundíbulos dilatados que desembocan directamente en la epidermis.
Diagnóstico diferencial: Con el carcinoma basocelular (más asimétrico, con frecuencia ulcerado y cubierto de costra, a veces pigmentado); y con otros tumores sebáceos benignos y malignos.
Pronóstico y evolución: Lesión benigna de pronóstico excelente y que raramente alcanza un tamaño grande. Suelen aparecer nuevas lesiones similares en la zona.
Actitud y criterios de derivación: Es un problema exclusivamente estético, no precisando ningún tratamiento. Se debe derivar al Servicio de Dermatología si se tiene una duda diagnóstica con el carcinoma basocelular.
Tratamiento: Crioterapia, curetaje y electrocoagulación.


DERMATOFIBROMA

Sinónimo: Histiocitoma.
Concepto: Nódulo dérmico pequeño de consistencia firme con hiperpigmentación variable en su superficie, localizado con mayor frecuencia en las piernas.
Clínica: Lesión frecuente, sobre todo en sexo femenino, suele aparecer sobre todo en la edad adulta. Son raros en niños.
Se caracteriza por un nódulo ovalado (en pastilla de jabón) pequeño (0,5-1 cm) situado debajo de la epidermis, circunscrito, duro, bien delimitado, más evidente a la palpación, que al comprimirlo lateralmente con los dedos se forma una depresión en su superficie (signo del hoyuelo, característico pero no patognomónico). Con el tiempo crecen aunque no suelen alcanzar un tamaño mayor de 1-2 centímetros. Puede sobreelevarse y hacerse cupuliforme.
Es muy típica la hiperpigmentación marronácea de la superficie del histiocitoma. Suelen ser asintomáticos aunque en ocasiones los pacientes se quejan de molestias o dolor. Se localizan sobre todo en extremidades inferiores, superiores y en los hombros. Puede ser una lesión única aunque con frecuencia son múltiples. Existen casos eruptivos en pacientes con enfermedades autoinmunes o SIDA. En ocasiones los pacientes cuentan un traumatismo previo (picadura).
Histopatología: Proliferación de fibroblastos histiocitos, capilares y colágeno mal delimitada en dermis media y profunda con hiperplasia de la epidermis que lo recubre. Algunos autores afirman que no es un verdadero tumor sino un proceso de origen reactivo.
Diagnóstico diferencial: Con el dermatofibrosarcoma protuberans (placa formada por nódulos dérmicos que puede adquirir un gran tamaño localizada en tronco y extremidades en pacientes adultos de sexo masculino con gran tendencia a la recidiva local y que raramente metastatiza) y otros tumores fibrosos; con los queloides espontáneos y con el nevus melanocítico.
Pronóstico y evolución: Lesión benigna de crecimiento lento que tiende a persistir indefinidamente que no suele alcanzar un gran tamaño.
Actitud y criterios de derivación: No se aconseja tratar, a no ser que sea sintomático, ya que estéticamente puede quedar peor si se procede a su extirpación. Derivar al Servicio de Dermatología si crecimiento rápido, si alcanza un tamaño grande o si tiene un aspecto vascular.
Tratamiento: Extirpación quirúrgica con escisión simple. Raramente recurre o recidiva.

ANGIOMA ADQUIRIDO COMÚN

Sinónimos: Angioma en cereza, punto rubí, angiomas eruptivos, angioma senil.
Concepto: Pápulas pequeñas rojizas múltiples localizadas en el tronco que aparecen en la edad adulta.
Clínica: Tumor vascular benigno más frecuente. Se observan en casi toda la población a partir de la 4º década, es un signo fisiológico de envejecimiento.
Clínicamente se caracterizan por la aparición de múltiples (a veces decenas) pápulas diminutas de color rojo intenso bien delimitadas que lentamente aumentan de número y de tamaño, aunque nunca suelen ser mayor de 1 centímetro de diámetro. Se localizan sobre todo en tronco, aunque también aparecen en extremidades y más raramente en la cara.
Son asintomáticas y no sangran espontáneamente, aunque pueden sangrar tras un traumatismo y adquirir un aspecto en diana.
Asociaciones: Existen formas llamadas eruptivas, por la aparición más o menos rápida de muchas lesiones a la vez. Este fenómeno se observa típicamente en el embarazo, asociado a prolactinomas y al síndrome de POEMS (Polineuropatía, Organomegalia, Endocrinopatía, gammapatía Monoclonal y cambios cutáneos –Skin–).
Histopatología: Neoformación de capilares dispuestos en lóbulos en la dermis superficial y rodeados de un collarete epidérmico.
Diagnóstico diferencial: Con el granuloma piogénico (aparición brusca, crecimiento rápido, zonas acras, jóvenes) y otros tumores vasculares.
Pronóstico y evolución: Lesión benigna, asintomática y persistente con un pronóstico excelente. Suelen aparecer nuevas lesiones y algunos pueden crecer aunque nunca alcanzan un tamaño grande.
Actitud y criterios de derivación: No precisa ningún tratamiento, es un problema estético. Se aconseja derivar al Servicio de Dermatología sólo en el caso de cambios morfológicos o duda diagnóstica.
Tratamiento: Láser, electrocoagulación, crioterapia.

GRANULOMA PIOGÉNICO

Sinónimo: Botriomicoma.
Concepto: Pápula excrecente superficial a menudo ulcerada, que sangra con facilidad de aparición brusca y crecimiento rápido.
Clínica: Lesión vascular adquirida muy frecuente, que aparece en la infancia y la juventud. Se caracteriza clínicamente por una pápula rojo violácea sobreelevada ligeramente pediculada bien delimitada y rodeada en la base en ocasiones por un collarete epidérmico. Con frecuencia está ulcerada en su superficie central, que está cubierta de una costra. Se localiza sobre todo en los dedos de las manos y la cara, siendo también frecuente en mucosa bucal (labio, encías) y nasal.
Crece con rapidez hasta alcanzar 0,5-2 cm de diámetro y luego permanece estable. Es asintomática, excepto porque sangra con facilidad ante traumatismos mínimos. Casi siempre es una lesión única, excepcionalmente son múltiples, apareciendo lesiones satélites agrupadas alrededor de la lesión primitiva a veces tras una extirpación incompleta, sobre todo en el tronco.
Se relaciona en ocasiones con un traumatismo previo, con factores hormonales (más frecuente en el embarazo, en mucosa gingival) y con el tratamiento de isotretinoína oral para el acné.
Histopatología: Proliferación de capilares en dermis superficial asociado a cordones sólidos de células endoteliales y un infiltrado inflamatorio en una estroma edematosa. Tiene un carácter hiperplásico, reactivo, no es un verdadero tumor.
Diagnóstico diferencial: Con el melanoma amelanótico, con el nevus de Spitz (pápula rojiza que aparece en cara en niños), y con otros tumores vasculares como el sarcoma de Kaposi o el tumor glómico (tumor solitario doloroso de aspecto violáceo que aparece en las manos y en región subungueal).
Pronóstico y evolución: El granuloma piogénico a menudo produce molestias por su sangrado frecuente y no tiene tendencia a la involución espontánea.
Actitud y criterios de derivación: Se aconseja su derivación al Servicio de Dermatología para confirmación diagnóstica. Pueden extirparse granulomas piogénicos pequeños de fácil abordaje. Hacer siempre estudio histopatológico.
Tratamiento: Extirpación simple. Escisión tangencial y electrocoagulación de la base. Son frecuentes las recidivas con maniobras conservadoras.

LESIONES SUBCUTÁNEAS

QUISTE EPIDéRMICO

Sinónimos: quiste sebáceo (término incorrecto), quiste epidermoide, quiste infundibular.
Concepto: Lesión quística cutánea de origen folicular cuya pared produce queratina y cuyo contenido es queratina, que se localiza principalmente en cara, cuello y parte superior de tronco.
Clínica: Es la lesión quística cutánea más frecuente. Aparece a cualquier edad, sobre todo en adultos jóvenes y de edad media, es raro en niños y tiene un ligero predominio masculino y en personas que sufren o han sufrido un acné intenso.
Se caracteriza por un nódulo más o menos profundo dermo-hipodérmico no adherido bien delimitado que eleva ligeramente la epidermis formando una semiesfera. A veces son más superficiales y se observa bajo una piel adelgazada una lesión de aspecto amarillento con telangiectasias.
Suele encontrarse un orificio infundibular en el centro de la superficie de la piel que la recubre, y al presionar sale su contenido, un material queratinoso maloliente y pastoso. El tamaño oscila entre 1-2 cm de diámetro, aunque en ocasiones alcanzan un tamaño más grande. Suele ser solitarios aunque no es raro que un paciente tenga varios.
Se localizan fundamentalmente en el tronco superior la cara y el cuello. Otra zona característica es el escroto, donde tienden a calcificarse.
Existe otro tipo de quiste folicular, denominado quiste tricolémico (vulgarmente llamados lobanillos), también muy frecuente. Se diferencia del quiste epidermoide en que se origina en una zona diferente de la pared del folículo (zona tricolémica). En su gran mayoría se localizan en el cuero cabelludo (90 por ciento) siendo con frecuencia múltiples y en ocasiones afecta a varios miembros de una familia (herencia autosómica dominante).
Es dos veces más frecuente en pacientes de sexo femenino y suelen aparecer en la edad media de la vida. Tienen una mayor consistencia y se calcifican con frecuencia, siendo habitual la ausencia del poro. Se rompe con dificultad, suele enuclearse fácilmente y es más raro que se infecten aunque pueden ulcerarse. Cuando crece superficialmente la piel que lo recubre suele estar exenta de pelo por la presión del quiste sobre el epitelio folicular.
Diagnóstico diferencial: Otros tumores dermohipodérmicos, sobre todo el lipoma.
Histopatología: Cavidad unilocular tapizada por un epitelio idéntico a la epidermis (de ahí la denominación de epidermoide) originado en el epitelio del infundíbulo del folículo pilosebáceo.
Pronóstico y evolución: El quiste epidermoide es una lesión benigna que puede romperse con facilidad, inflamarse e infectarse. La rotura produce la formación de un granuloma de cuerpo extraño en la dermis. Al infectarse da origen a una intensa reacción inflamatoria supurativa (abscesificación) que a veces destruye el quiste dejando una fibrosis residual. Con el tiempo pueden calcificarse, sobre todo los de escroto.
Actitud y criterios de derivación: Dado su carácter benigno, no precisa tratamiento, a no ser por fines estéticos, si produce deformaciones visibles, o si se producen episodios repetidos de inflamación, infección o rotura. Si se asocia con acné intenso, derivar al Servicio de Dermatología para valoración tratamiento con isotretinoína oral.
Tratamiento: El tratamiento de elección es su extirpación completa con una escisión simple. El quiste debe extirparse incluyendo la cápsula. Es importante no dejar restos de la pared del quiste, ya que causaría recidivas.
Las cicatrices residuales e inflamaciones previas pueden dificultar su extirpación.

QUISTE MIXOIDE

Sinónimos: Quiste mucoide digital, quiste mucinoso.
Concepto: Lesión quística solitaria de pequeño tamaño en la cara anterior de la articulación interfalángica distal de los dedos.
Clínica: Aparece en adultos a partir de la cuarta década, es más frecuente en sexo femenino y en ocasiones se asocia a nódulos de Heberden osteofíticos.
Se caracteriza por una lesión circunscrita redondeada ovoidea cupuliforme de superficie lisa, color nacarado y aspecto translúcido, que se localiza casi siempre sobre la articulación interfalángica distal de los dedos de la mano y más raramente del pie. Si se encuentra en la base de la uña produce una distrofia ungueal en forma de surco lineal.
Suele ser una lesión única y ligeramente dolorosa. No suele alcanzar un tamaño mayor de 1 cm de diámetro.
Característicamente al puncionarlo y exprimirlo segrega un líquido viscoso claro de aspecto gelatinoso (mucina).
Histopatología: Grandes acúmulos de mucina no encapsulados con proliferación fibroblástica alrededor en la dermis e hipodermis.
Diagnóstico diferencial: Tumor glómico (tumor doloroso de pequeño tamaño y color violáceo que se observa con frecuencia en los dedos de la mano y en el lecho ungueal), verruga vírica, otras lesiones quísticas.
Pronóstico y evolución: Lesión benigna que raramente involuciona espontáneamente. Solo precisa control evolutivo.
Actitud y criterios de derivación: Se aconseja tratar si el quiste mucinoso es sintomático o alcanza un gran tamaño. Si recidiva se debe derivar a Servicio de Traumatología para su extirpación.
Tratamiento: El método de elección en primera instancia es la incisión y vaciamiento del contenido del quiste asociado a crioterapia y/o inyección de triamcinolona intralesional. También se aconseja comprimir la lesión con firmeza durante varias semanas. A pesar de todas estas técnicas, son frecuentes las recidivas.

LIPOMA

Concepto: tumor blando subcutáneo solitario o múltiple formado por tejido graso y que puede alcanzar un gran tamaño.
Clínica: El lipoma se observa con frecuencia en adultos y ancianos y son raros en la infancia. Se caracteriza por la presencia de un nódulo profundo circunscrito de consistencia blanda, único o múltiple (7 por ciento, a veces decenas de ellos), localizado en zonas de tejido graso abundante (tronco, cuello, extremidades). En la frente a veces son muy profundos encontrándose dentro del músculo frontal o por debajo del mismo.
Cuando el lipoma se encuentra en la línea media de la región sacra puede ser marcador de disrafia espinal u otras malformaciones embriológicas (en estos casos no conviene extirpar sin hacer un estudio previo).
A la exploración física se observa un tumor blando redondo o lobulado, compresible, desplazable, seudofluctuante, no adherido, recubierto de piel normal. Son de tamaño variable, normalmente mayor de 1 centímetro de diámetro, pudiendo alcanzar una gran dimensión y produciendo una deformación física evidente. Ocasionalmente son dolorosos, sobre todo en la fase de crecimiento. Raramente son sésiles o pediculados.
Suelen ser lesiones únicas aunque no es raro que algunas personas tengan múltiples lesiones, hasta centenares de ellas, repartidas por toda la superficie corporal (lipomatosis simétrica benigna o enfermedad de Madelung, adiposis dolorosa o enfermedad de Dercum, lipomatosis familiar múltiple).
Histopatología: tumor lobulado y encapsulado que contiene células adiposas normales unidas por una banda de tejido conjuntivo.
Diagnóstico diferencial: Con otras lesiones subcutáneas, especialmente el quiste epidermoide y con el angiolipoma, nódulos subcutáneos que aparecen en personas jóvenes con tendencia a ser múltiples y dolorosos.
Más raramente con otros tumores de partes blandas.
Pronóstico y evolución: Los lipomas tienden a permanecer estables. Son lesiones benignas y su pronóstico es excelente. El único problema es si alcanzan un volumen tan grande que produzcan deformaciones físicas o si son dolorosos.
Actitud y criterios de derivación: No precisa tratamiento, bastando revisiones periódicas para controlar su tamaño, excepto si son sintomáticos, si son dolorosos o de crecimiento rápido, o si es necesaria una confirmación diagnóstica. Los lipomas de tamaño grande y los lipomas localizados en la frente y región sacra deberán ser derivados al Servicio de Cirugía Plástica.
Tratamiento: El tratamiento de elección es la extirpación quirúrgica, advirtiendo al paciente que la cicatriz puede ser más visible que el propio lipoma.

 




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